Antes de seguir, agradecer los comentarios que amablemente dejáis en mi blog. Representan la confirmación de un excelente feedback producido por la cercanía que ofrece internet. De que si no iba yo a comunicarme con idiotas como el anónimo que ha preguntado si el film que fui a ver se trataba de Resacón en las Vegas...
Como os iba contando en
Mediocridad 1a Parte, al salir de tan interesante ambiente tuve que zambullirme de nuevo en la realidad que tanto nos acecha. Justo en la puerta del local, un pobre immigrante, embutido debajo de una aun más pobre gorra al estilo yanki de los años sesenta, repartía periódicos gratuitos de cuyo nombre no voy a acordarme, ya que no dispongo de 20 MINUTOS para pensar en medianeces.
Al ofrecerme un ejemplar, le comenté que no hacía falta, que ya me llegaba El País cada mañana a mi casa, pero antes de terminar la frase ya me había dejado dos periódicos en cada bolsillo. Y otro en la boca. Así que aproveché para ojearlo un rato, ya que la única forma de mejorar
aún más la imágen de un chico con mi look alternativo saliendo de una sala de cultura underground, es salir de ella leyendo. Lo que sea. Pensad que desde lejos no se aprecia.
Y así, de esta forma tan inocente, rebotó en mis creencias y en mis ojos la noticia de que Esperanza Aguirre, señora del Partido Popular, había vetado la propuesta del socialismo obrero español de
informatizar las aulas educativas.
Ya sabéis, el estado va a invertir en el futuro de nuestra sociedad, comprando portátiles para cada alumno de nuestras escuelas. Una medida indiscutible en todos los aspectos, ya que es necesario que las futuras generaciones se desenvuelvan desde una edad bien temprana con las herramientas que nos ofrece la actualidad más rabiosa. Y porque es una pena y una desgracia que menos de una cuarta parte de los alumnos españoles de primero de ESO no hayan enviado nunca un
SMS multimedia a sus contactos.
Pues bien, la señora Aguirre en cuestión,
se niega a aceptar dicha medida en la Comunidad de Madrid, alegando que los niños pueden padecer problemas de visión y/o posturales por culpa de trabajar... ¡frente a una pantalla!
No me lo podía creer. Incluso debería estar poniendo en el mismo saco las pantallas de plasma con FullHD. Que verguenza.
Lo que puede causar problemas de visión y/o posturales, señora Aguirre, es el
trabajo. Sin más. Y precisamente con los portátiles podemos evitar esto, enseñándoles desde bien pequeños a conectarse a internet en horas de clase, como bien harán posteriormente en su trabajo, o incluso incitando la creatividad, dedicando horas lectivas a la confección de postales de felicitación de navidad mediante Photoshop o derivados y colgándolo después en su facebook.
Con estas sencillas herramientas podemos luchar para despertarles el interés por escapar de la monotonía de una obligación diaria, y evitar así su más que probable futura mediocridad.
Porque amigos, la
Mediocridad más absoluta es el trabajo. Ese trabajo que no es creativo. Ese que no lucha para el cambio social. Ese que te anula como persona y te contempla como número. Ese trabajo, es la mediocridad.
Y un portátil a tiempo en las manos de nuestras nuevas generaciones les puede ayudar a escapar, ni que sea por un minuto, de las tristes y amargadas vidas que les esperan.
Así que padres, madres y profesores, no hagan caso de las tendencias fascistas que nos imperan. Porque lo único que conseguirán es evitar que su hijo se vicie a un juego de
rol online durante la clase de matemáticas, y tenga posiblemente que asistir a un centro de desintoxicación de realidades virtuales y reafirmación de su personalidad. Y eso es una experiencia que nadie debería quitarle a un niño.